Roberto
Carlo Russo
Il senso dell'azione in psicoterapia infantile
El sentido de la acción en la psicoterapia infantil
La terapia individual y el apoyo al entorno
Scheda
Libro
Presentación del libro
El libro enfrenta las problemáticas infantiles de tipo relacional a
través de una modalidad de intervención global. Dicho enfoque
se articula en tres intervenciones estrechamente correlacionadas entre sí
(aunque cada una tiene su propio instrumento de trabajo): la psicoterapia,
el apoyo familiar y la colaboración con las estructuras escolares y
educativas. El texto menciona las dinámicas del desarrollo del niño
en el itinerario evolutivo y el complejo juego de factores que crean la trama
en la que este pequeño individuo crece. Entre estos aspectos resulta
de importancia fundamental el conocimiento de la historia del niño,
sus necesidades, los eventos personales y familiares, las características
de los modelos parentales y sociales en que vive el niño. Estos elementos
son esenciales para comprender la progresiva estructuración del proceso
patológico. La posibilidad de integrar los tres ámbitos arriba
citados favorece una progresión terapéutica adecuada a la realidad
en que vive el niño, que se encuentra con un problema que a veces es
sólo síntoma de un malestar de la vida familiar o social. La
psicoterapia, el apoyo familiar y educativo necesitan momentos de confrontación
y de adaptación a los nuevos objetivos que se definen durante el desarrollo
del niño.
El trabajo de apoyo y asesoramiento a los padres y la colaboración
con las figuras escolares presuponen como objetivo principal el de ofrecer
una ayuda para la compresión y la elaboración de las problemáticas
del niño. Estas intervenciones deben presuponer una comunidad de intenciones
con el fin de evidenciar las eventuales dificultades de comunicación
entre las partes, evitar el aislamiento culpabilizante de los padres, reforzar
las indispensables alianzas entre las figuras en juego. Este trabajo de red
tendrá un reflejo positivo en la vida del niño.
En este planteamiento teórico-práctico el niño es el
centro de interés principal, y la psicoterapia es el instrumento que
ayuda a reconstruir un sano desarrollo psicoafectivo y ofrece un apoyo al
mundo relacional del menor. La orientación psicoterapéutica
está dirigida a la persona en todos sus aspectos (afectivos, motores,
cognitivos, relacionales) y con particular atención a las dinámicas
que interactuan entre las vivencias, las motivaciones y las potencialidades
del niño. Esta modalidad de trabajo rompe con los modelos clásicos
de psicoterapia, utilizando un nuevo mediador en la relación entre
el terapeuta y el niño: el acting-in, un juego de a dos, un área
transicional en la que el terapeuta acompaña al niño en la acción
y con el lenguaje en un itinerario de reconstrucción de sí mismo.
El planteamiento psicoterapéutico infantil se distingue tanto por el
tipo de enfoque como por la conducción terapéutica; la atención
terapéutica está dirigida a la persona en su globalidad, con
particular atención a las dinámicas que interactuan entre las
vivencias, las motivaciones y las potencialidades del niño; la alianza
con el niño se da en el respeto y la aceptación de la identidad
de la persona y de sus características, favoreciendo la institución
de una base segura con el terapeuta. El mediador terapéutico es la
actividad lúdica, que facilita el surgimiento de las vivencias del
niño a través del juego simbólico, las producciones fantasmáticas
y el imaginario. El camino terapéutico lleva el niño a vivir
concretamente las problemáticas junto al terapeuta y permite que emerjan
los significados psicodinámicos de las problemáticas con la
correspondiente elaboración. Vivir una diferente adaptación
de la situación en acto adquiere para el niño un alto valor
evolutivo, ya que es a través de la acción que en la infancia
se verifican regresiones favorables que llevan a una reelaboración
positiva de la organización del Yo. La elaboración y evolución
de las temáticas a través de la acción, permitirá
la instauración de nuevos trazos psíquicos que llevan a sentar
las bases para el pasaje del presimbólico al simbólico y de
este al pensamiento. La conducción de la terapia es estimulada progresivamente
hacia el proceso de autonomía, el refuerzo de la confianza del Yo,
el alcanzar la socialización, en el respeto de las potencialidades
y necesidades del niño. El terapeuta es la figura que lo acompaña
en el nuevo itinerario evolutivo y que facilitará los pasajes evolutivos
a través del juego, la imaginación, el dibujo, el relato de
sí mismo y las producciones fantasmáticas.
La correlación con el sistema ambiente-niño es fundamental para conocer el desarrollo de las dinámicas y del comportamiento del niño en el ambiente familiar y social, y para comprender mejor la evolución de las sesiones terapéuticas. Este objetivo es alcanzado a través de entrevistas de apoyo a los padres, con el objetivo de resolver las dinámicas que perturban la relación con el niño y ofrecer indicaciones útiles para facilitar un adecuado proceso educativo. En muchos casos será necesaria también una colaboración con las educadoras, las maestras y eventuales otras figuras que acudan al niño. La intervención con los padres y las estructuras socioeducativas deberá ser desarrollada por un operador que no sea el terapeuta, con el cual se tendrán periódicamente momentos de confrontación, durante los cuales será necesario coordinar objetivos evolutivos comunes de crecimiento del niño.